2012 (XI)

La coincidencia en el tiempo del fracaso electoral de PSOE y PASOK nos ha invitado a intuir que los socialdemócratas españoles seguirán el mismo camino que sus compañeros griegos, esto es, a verse arrinconados en su centro izquierda liberal por una fuerza de izquierdas más crítica con el poder financiero y la crisis del capitalismo: el partido Syriza en Grecia,¿Izquierda Unida en España? Los sondeos reflejan el estancamiento del PSOE, que no crece en intención de voto a pesar del hundimiento del PP, mientras que IU sigue creciendo.

Nos dejamos llevar por las supuestas diferencias de los diversos partidos (socialdemócratas, conservadores, liberales…), cuando en realidad las citas electorales europeas vienen demostrando que el castigo que realizan los votantes no es a una ideología pro-capitalista concreta (a la de izquierdas o a la de derechas), sino al partido que gobierna en el momento del cataclismo. En los países más castigados por la crisis, los principales partidos conservadores y socialdemócratas apenas se han diferenciado en sus propuestas económicas ni en la defensa al sistema actual una vez impuesto el rescate total: la llegada al poder de unos y la vuelta a la oposición de otros no se ha debido a un enfrentamiento ideológico, sino al agotamiento del contrario. Partiendo de la premisa de que PP y PSOE son en esta situación crítica parte de un mismo bloque, como en Grecia lo es el PASOK y ND, contrastemos el camino al rescate de los dos países (increíblemente similar) para desmentir las equivalencias que a priori llegamos a suponer:

a) Comienzo y desarrollo de la crisis:

Grecia: gobierna ND, y el principal partido de la oposición, el PASOK, gana las siguientes elecciones con mayoría abslouta y con más de 10 puntos de diferencia (Octubre de 2009).

España: gobierna PSOE, y el principal partido de la oposición, el PP, gana con mayoría absoluta y con más de 10 puntos de diferencia (Noviembre de 2011).

b) Nuevo gobierno

Grecia: el PASOK tiene que manejar un déficit mayor del esperado y para ello toma medidas impopulares (entre ellas, subida del IVA  al 21%) que provocan la huelga general solo cuatro meses después de la cita electoral (Febrero de 2010).

España: el PP tiene que manejar un déficit mayor del acordado y toma las medidas impopulares que todos conocemos (subida del IVA  al 21%…), tras la huelga general cuatro meses después de las elecciones (Marzo 2012).

c) El ‘primer rescate’

Grecia: siete meses después de las elecciones (Mayo 2010), el gobierno firma las condiciones del primer rescate.

España: siete meses después de las elecciones (Junio 2012), el gobierno firma las condiciones del primer rescate.

d) La prima de riesgo

Grecia: a pesar de los recortes, la prima de riesgo supera los 600 puntos, ocho meses después de las elecciones (Junio de 2010).

España: a pesar de los recortes, la prima de riesgo supera los 600 puntos, ocho meses después de las elecciones (Julio de 2012).

Hasta aquí llegamos nosotros, aunque ya sabemos a donde han llegado los griegos.

Las coincidencias superan a los partidos mayoritarios que gobiernan sea cual sea su signo político: como hemos comprobado, el PP sería el equivalente al PASOK en España, y el PSOE a ND, a tenor del papel que han tenido que desempeñar en contextos similares. Si siguiéramos el mismo camino que Grecia, el partido que gobernaba cuando estalló la crisis volvería al gobierno (ND=PSOE), no por un aumento de votos, sino por el hundimiento electoral del que ha tenido que realizar los recortes más duros como condición del rescate (PASOK=PP). Siguiendo con las equivalencias podemos aventurarnos a decir que es el PP el que más opciones tiene de un descalabro electoral de gran magnitud (al 13% llegó el PASOK en su país). Llegados hasta aquí, toca preguntarse cuál será el partido que aglutine a los votantes del PP: si los votos del gobierno del PASOK se fueron a Syriza en busca de una verdadera apuesta de izquierdas que se opusiese a los recortes,¿cuál será la apuesta de los votantes de derechas del PP aquí en España?

En Grecia el PASOK ha dejado de ser la opción mayoritaria de izquierdas y sus antiguos votantes descontentos han optado por la coalición de Alexis Tsipras. Pero es de suponer que aquí en España la mayoría de votantes que abandonarían al gobierno de Rajoy y compañía no se inclinarían por IU (que es el partido al que tendemos a comparar con Syriza) por motivos ideológicos evidentes. Deberíamos buscar entonces una Syriza derecha a la española u otra formación atractiva para los votantes del PP que no sea abiertamente izquierdista. Como a todos, la primera opción que nos viene a la mente es UPyD, que es junto a IU el grupo minoritario con más apoyo electoral y el más crítico con las decisiones de los partidos que han formado gobierno. Por el momento cuesta imaginarse a UPyD por encima del 10% en intención de voto (como sí lo está ya IU), pero también es cierto que aún no ha llegado a España el ‘rescate total’, el que nos obligaría a sufrir las brutales medidas que tienen condenada a la población griega y que hundiría al gobierno del PP, como en Grecia hundió al del PASOK.

No todos los componentes de los escenarios españoles y griegos son exactos, ni sabemos si existirá un punto de inflexión que rompa la correlación imparable entre ambos países. Está por ver si el PSOE se sigue manteniendo en el mismo resultado que cosechó en noviembre de 2011: un escenario que si bien supone un gran fracaso en un momento bipartidista, puede llegar a ser suficiente para ganar unas elecciones cuando la otra fuerza mayoritaria cae aún más rompiendo dicho marco bipartidista (ND ganó las elecciones con un 29% de los votos, que es el resultado que ahora mismo obtendría el PSOE según los sondeos). También habría que esperar que UPyD u otro partido minoritario centrista fuese capaz de captar a los votantes más fieles del PP, que en estos momentos pre-rescate total sigue estando en torno al 35% de los votos.

Esta comparativa nos sirve para no caer en el error de creer que el PSOE es el PASOK, e IU nuestra Syriza, impidiendo falsas expectativas. Por otra parte, la conclusión que podemos sacar de la experiencia griega es que la inseguridad económica se ve reflejada electoralmente en dos direcciones distintas:

1- Se desdibuja el post-materialismo que ha sustentado el bipartidismo, y parte de los ciudadanos busca opciones políticas diferenciadas del bloque pro-capitalista, al que acusa de la situación actual.

2- Otra parte de ciudadanos continúa apostando por la alternancia bipartidista, en una mezcla de partidismo y temor a un futuro peor, éste último alimentado por las amenazas de las instituciones financieras que no desean romper con el estatus de las últimas décadas.

El análisis ha sido realizado demostrando que el presente de España va unido al pasado reciente de Grecia, y que a partir de ahí podemos intuir nuestro futuro. Aunque es precisamente este conocimiento el que puede evitar que sigamos el mismo destino.

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2012 (VII)

Votar cada x tiempo basándose en programas electorales que son papel mojado, que se sustentan en constituciones revisables por unas instituciones superiores sobre las que no tenemos ni el más mínimo control… ¿Qué sentido tiene seguir manteniendo con nuestros impuestos esta vieja democracia representativa que ya no significa nada? Los gobiernos son simples funcionarios cuyo trabajo es informar a los verdaderos dirigentes (el FMI, el BCE…) de las gestiones encomendadas, y en caso de desviaciones, obedecer escrupulosamente las correcciones que se dictan. La soberanía ya no reside en el pueblo, sino en los mercados, y por lo tanto los protegidos son ellos, los únicos que tienen derechos intocables. Hacerse cargo de la realidad y rescatar el lenguaje es un ejercicio responsable: los que dictan (gobiernan) sin pasar por las urnas son dictadores, y los estados (sistemas burocráticos legitimados por una u otra constitución) que se dejan dictar son entes sin derechos. Vivimos, por lo tanto, en una dictadura: hoy la llaman democracia representativa, en el franquismo tenían la democracia orgánica, en China la democracia popular…

En esta superestructura nos han dejado relegados, a nosotros los ciudadanos, a simples números sacrificables. Nuestra presencia o no presencia en los medios de comunicación es unas veces partidista, otras veces obligada por el espectáculo, pero nunca determinante. Las protestas son tierra de sociólogos nada más, y los dramas humanos son eso, dramas numéricos simplemente. Cuando mencionan a España, a Grecia, o a Europa, los manipuladores se están refiriendo a los sistemas burocráticos, pero no a los ciudadanos: “Rescate a España” (El País), “Europa financia a la banca de España” (ABC), “España despeja el rescate” (La Razón), “Europa rescata a España” “El Correo)… Y así día tras día. Incluso cuando citan a los ciudadanos se les que cataloga, se les encuentra unas siglas: el 15M, los indignados… (con las intenciones partidistas y espectaculares antes señaladas, nunca con la misma legitimidad que a los estados o a las instituciones).

Mientras describo nuevamente este sistema que no nos representa, que no es democrático, que es corrupto, que nos utiliza para que los nuevos soberanos (los mercados) no se revolucionen, me llegan a través de la ventana los gritos de euforia producidos por el primer partido del equipo español en la Eurocopa. “¡Vamos, España!”, “¡Viva España!”. Pero España no sois vosotros, conciudadanos. Desgraciadamente, hace tiempo que dejasteis de serlo.

2012 (IV)

Los profesionales de la información se refirieron a aquello de “la reforma laboral me va a costar una huelga general” como una charla informal entre Rajoy y otro primer ministro cualquiera. Pero se trataba de todo lo contrario. El jefe del ejecutivo español hacía muy bien su trabajo en la Unión Europea: publicitar las medidas aprobadas y por aprobar contra los ciudadanos más débiles para, como ellos dicen, “recuperar la confianza en España”.  Anticiparse a que otros les pregunten es indispensable para aparentar eso que llaman seriedad. Lo volvimos a ver cuando el ministro de Guindos fue a susurrarle  al vicepresidente de la Comisión Europea que esa reforma que estaban a punto de presentar sería “extremadamente agresiva”. Y es que cuanto mejor se publiciten las leyes aprobadas contra los indefensos de un país, más confianza tendrán los mercados protegidos por la Unión Europea en invertir ahí. En eso consiste el trabajo que nuestros representantes, patéticos subordinados, realizan en Bruselas.

Lo peor de todo es que la maquinaria institucional está logrando instaurar el mensaje de que esta es la única solución. La expansión del miedo generalizado y paralizante no sólo es el fruto de la situación dramática de millones de ciudadanos: es un instrumento más del trabajo de las élites. Y la situación se vuelve más triste cuando nos percatamos de que aquellos que podrían luchar contra esta delincuencia legalizada  (sindicatos mayoritarios, izquierda representativa) forman parte también de la misma élite, interpretando un papel distinto pero en la misma obra. La huelga general es sólo un acto más de este teatrillo. Nadie la teme. Rajoy la utiliza para añadir más gravedad al anuncio de su reforma laboral, sin miedo porque no supone ningún peligro desestabilizador. Además, ¿qué trabajador está dispuesto a poner en riesgo su empleo o a dejar de cobrar el salario de ese día en una situación como la actual? Todo forma parte de ese miedo bien instaurado. Y mientras, a los que están fuera de las élites manteniendo con sinceridad el ánimo de lucha, se les mezcla con los violentos y son perseguidos y golpeados. Porque ellos no son actores, forman parte de ese público con pocas oportunidades. Su obligación es quedarse sentados mientras continúa la obra, observando a los actores interpretar su papel. Cada butaca tiene un precio. Si quieren llegar a ser intérpretes válidos deberán recorrer un camino especificado que les lleve a ello y ajustarse a las normas. Y si una vez ahí intentan cambiar la obra o improvisar (estúpidos ellos, con lo bien que se está ahí arriba en el escenario), serán despedidos del elenco.

La crisis capitalista ha puesto de manifiesto un patetismo indignante en los símbolos democráticos. El triste espectáculo de gobierno, parlamentos, partidos políticos, prensa, sindicatos y demás instituciones, es una obra insoportable con malos actores, esperanzados con que la situación les permita repartir bocadillos otra vez para que el público guarde silencio y disfrute del espectáculo. El ruido de esa parte del público menospreciada es más necesario que nunca, puede obligar a los de arriba a cambiar la función. La huelga general del día 29 de marzo, que merece hacerse notar pues jamás se ha legislado de una manera tan violenta y subordinada contra los ciudadanos, debería ser nuestra huelga, la del público, y no la de las élites. Aprovechemos la capacidad de movilización de los sindicatos (y démosles una oportunidad para que recuperen su dignidad), pero que no sea un acto más del espectáculo sino parte de la realidad. En muchos de nosotros se mantiene la pureza de esos símbolos que ellos han corrompido. Somos los únicos capaces de conmover a aquellos que tienen miedo,  despojarles de ese sentimiento prefabricado. El público de atrás, el pueblo, somos mayoría: tan solo debemos aprender a romper juntos esa cuarta pared. Hacerla pedazos.

2012 (III)

Cualquier movimiento ciudadano que pudiese anticipar un pacto social creado de abajo a arriba, siempre será frenado por las élites; son ellas las que deciden la única legitimidad de la nación, la establecida por ellos mismos. Luego ya se encargan los selectos miembros de esa élite de inculcarnos las felicidades de su pacto y lo beneficioso que resulta que ellos decidan nuestra manera de organizarnos. Nos dirán siempre que de otra forma no hubiese salido bien. Nos intentarán convencer de que términos como soberanía popular o estado social y de derecho sólo son posibles con sus firmas. Nos atemorizarán con multitud de horrores y se esforzarán por deseducarnos para que jamás podamos ser capaces de construir por nosotros mismos una colectividad sin conflicto. Esta des-educación es una constante en la construcción forzada del estado español, junto con ese complejo de inferioridad que copia resultados de la historia de otros países saltándose los precedentes naturales. Hemos creído en la mitificación de la Constitución de 1978 pero ya sabemos que no hay por dónde cogerla. Ahora van a avasallarnos con la de 1812 aprovechando su bicentenario. Recordemos algunos de sus artículos para tener claro que se trató de una constitución absolutista y no liberal, por mucho que intentasen plagiar la tan manida división de poderes y demás componentes liberales, y para que cuando nos digan sin más que con ella nació la nación española, nos demos cuenta de que en realidad lo que se buscaba era la imposición de este nacionalismo represivo que ha triunfado desde entonces.

Preámbulo  

“En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo autor y supremo legislador de la sociedad.”

Título I

 Capítulo II. De los españoles

“Art. 6. El amor de la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles y, asimismo, el ser justos y benéficos.”

“Art. 9. Está asimismo obligado todo español a defender la Patria con las armas, cuando sea llamado por la ley.”

Título II

 Capítulo II. De la religión

“Art. 12. La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.”

Capítulo III. Del Gobierno

“Art. 14. El Gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada hereditaria. “

“Art. 15. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.”

Capítulo IV. De los ciudadanos españoles

“Art. 25. El ejercicio de los derechos de ciudadano español se suspende:

Primero. En virtud de interdicción judicial por incapacidad física o moral.

Segundo. Por el estado de deudor quebrado, o de deudor a los caudales públicos.

Tercero. Por el estado de sirviente doméstico.

Cuarto. Por no tener empleo, oficio o modo de vivir conocido.

Quinto. Por hallarse procesado criminalmente. “

Título IV. Del Rey

Capítulo I. De la inviolabilidad del Rey y su autoridad

“Art. 168. La persona del Rey es sagrada e inviolable, y no está sujeta a responsabilidad. “

“Art. 169. El Rey tendrá el tratamiento de Majestad Católica. “

Capítulo V. De la dotación de la Familia Real

“Art. 213. Las Cortes señalarán al Rey la dotación anual de su casa, que sea correspondiente a la alta dignidad de su persona. “

“Art. 214. Pertenecen al Rey todos los palacios reales que han disfrutado sus predecesores, y las Cortes señalarán los terrenos que tengan por conveniente reservar para el recreo de su persona. “

“Art. 215. Al Príncipe de Asturias desde el día de su nacimiento, y a los Infantes e Infantas desde que cumplan siete años de edad, se asignará por las Cortes para su alimento la cantidad anual correspondiente a su respectiva dignidad. “

(Los integrantes de las Cortes que promulgaron esta Constitución fueron 90 eclesiásticos, 56 juristas, 30 militares, 14 nobles, 15 catedráticos, 49 altos funcionarios, 8 comerciantes, 20 sin profesión definida)

2012 (II)

A pocos días del 38º Congreso del PSOE, los dos candidatos a liderar el partido ya nos han enseñado las propuestas generales con las que buscan el voto de los delegados.  Mientras que en las fórmulas económicas presentadas por uno y otro apenas hay disconformidad, existen otros elementos en los que han basado la competición que sí presentan proyectos distintos. Comparamos estos elementos para reconstruir los dos modelos, el de Alfredo Pérez Rubalcaba y el de Carmen Chacón.

1- Liderazgo (masculinidad-feminidad)

Los tipos de liderazgo que presentan juegan alrededor de dos conceptos: el de la seguridad  (Rubalcaba) y el del cambio (Chacón). Vamos a analizar la imagen que han querido transmitir desde sus candidaturas para buscar más dentro de estos conceptos.

Rubalcaba mantiene la confianza en la misma estrategia llevada a cabo durante la campaña electoral de las elecciones generales pasadas: protagonismo absoluto de su persona y llamada de atención a su experiencia como político. La web de la candidatura se centra en su imagen con fotografías individuales de aires corporativos,  que compagina con una llamada a la pluralidad a través de citas recurrentes al slogan de su candidatura (+Socialismo): “Necesitamos cambiar para ser más PSOE”, “En momentos difíciles se necesita más militancia, más trabajo, más compromiso y más socialismo”… Ante la baja moral de la militancia socialista, Rubalcaba insiste en que él es la mejor opción para dar confianza, debido a su experiencia en la política, a sus dotes de liderazgo, y al carisma que tanto se ha publicitado y contrapuesto a sus contrincantes (primero a Rajoy en las generales y ahora a Chacón dentro del partido).

Chacón optó por la estrategia para lanzar su candidatura: antes de darla a conocer oficialmente, se preparó un documento conjunto de militantes destacados (incluída ella) que llamaba a un debate profundo en el seno del PSOE y a un tiempo nuevo, lanzado con mucho ruido mediático a través de una web. Dicha web sigue funcionando de manera paralela a la de su candidatura oficial (Ahora Chacón) y funciona como respaldo a la idea de renovación con la que quiere enfrentarse a la idea de seguridad que presenta Rubalcaba. Las fotografías de la web de la candidatura no son tan personalistas, y en ellas podemos verla en sus últimos mítines rodeada de gente, abrazando a compañeros, y siempre sonriente. Es emocional, es positiva de cara al futuro, y no busca la representación del liderazgo fuerte personalista, sino la del liderazgo por construir compartido.

No es casual que ambos perfiles coincidan con lo masculino y lo femenino más allá del género. El género y lo que transmite también es una baza política en determinados casos, y si Chacón ha añadido su concepción de mujer como un posible punto de inflexión en la historia del PSOE, Rubalcaba ha querido anularlo haciendo un llamamiento a la necesidad de fortaleza y de ausencia de riesgo aventurero dentro del partido, en un momento de crisis profunda como la actual. También el trasfondo, la feminidad de lo femenino (la gestación de una nueva vida, lo emocional),  y la masculinidad de lo masculino (la seguridad, la protección), se disputan el liderazgo del partido.

2- Participación (lo viejo-lo nuevo)

Conscientes de la necesidad de revitalizar la democracia interna en el partido, se han puesto de acuerdo en la implantación de  primarias para elegir al candidato a la presidencia en elecciones generales. Pero en cuanto a la idea de participación encontramos diferencias en sus discursos.

Hay que ir hacia una reforma integral del partido porque es el propio concepto de la organización política tal como la hemos concebido hasta ahora lo que puede estar en cuestión. No está claro que los métodos tradicionales de movilización política y de encuadramiento puedan competir con la fuerza insuperable de las redes sociales y de la comunicación universal en tiempo real”, decía Rubalcaba en la presentación de su candidatura, en una referencia clara a la participación 2.0.

Chacón por su parte se ha centrado más en la participación física con una reactivación de los lugares comunes de la militancia: “Paseando con mi hijo por una plaza del centro de Barcelona hace unos meses me encontré un grupo de personas, la mayoría jóvenes, sentados en círculo, mientras hablaban pacíficamente de los problemas de nuestra sociedad. Yo pensé: seguro que muchos de ellos son hijos de socialistas, amigos de socialistas, vecinos y vecinas de socialistas, compañeros de socialistas, incluso algún compañero socialista. Y me pregunté ¿por qué no están en las Agrupaciones, en las Casas del Pueblo? Eso es algo que vamos a cambiar”.

Son dos aproximaciones diferentes a la  forma de organización, comunicación y toma de decisiones. Chacón es en este caso más inclusiva que Rubalcaba: prestar atención a los jóvenes que se reúnen en la calle (en una alusión al estallido asambleario desde el 15M, y siempre desde su condición de mujer, esta vez como madre) incluye haber tenido en cuenta las redes sociales como posible manera de citarse. Se da por hecho que la democracia en red que propone Rubalcaba no es incompatible con la revitalización de las Agrupaciones y Casas del Pueblo de Chacón, mientras que él sí que excluye estas sedes de su proyecto, citándolas como “métodos tradicionales de participación política” y suplantándolas por las redes sociales. Si algo ha quedado demostrado durante el 2011, es que no solo son compatibles, sino que la movilización política y “la fuerza insuperable de las redes sociales” (la comunicación) van unidas por necesidad. Así que si antes contraponíamos lo masculino a lo femenino, ahora añadimos la lucha entre lo nuevo, Chacón, y lo viejo (o lo viejo que se disfraza de nuevo), Rubalcaba. Cabe mencionar que además la candidata cuenta con la ventaja de haber tenido que renunciar a su intento de presentarse a las generales del año pasado a favor del candidato, que fue proclamado sin consultar a las bases ni por redes sociales ni por ningún otro método.

3- Autocrítica (distanciamiento-ruptura)

A lo largo de la última legislatura, los socialistas nos hemos ido dejando parte de nuestra credibilidad en el camino. Cuando tardamos en reconocer y llamar a la situación económica con el mismo nombre que la llamaban los ciudadanos, perdimos ante ellos buena parte de nuestro crédito. Cuando aplicamos, ciertamente obligados, políticas contra la crisis ajenas a nuestra orientación ideológica y a nuestros valores, perdimos otra parte de nuestro crédito. Más aún cuando no fuimos capaces de equilibrar los esfuerzos y sacrificios que dichas políticas imponían a los sectores más débiles de nuestra sociedad con la carga fiscal que debería haberse exigido a los más poderosos“.

Es un fragmento del citado documento que sirvió de lanzamiento a la candidatura de Carmen Chacón. Con un ejercicio de realismo se prepara el camino para la ruptura con el pasado, reconociendo los errores que miles de militantes ya le achacaban al partido y que confluyeron en el derrumbe electoral sin precedentes de noviembre del 2011. Rubalcaba no ha podido practicar una autocrítica tan profunda: si no lo hizo durante la campaña electoral que perdió frente a Rajoy, hacerlo ahora sería desdibujar su imagen de hombre firme e inquebrantable. En lugar del juicio a la actuación de su propio partido durante los últimos años, Rubalcaba opta por centrarse en las críticas al capitalismo, en un esfuerzo por distanciarse del contexto que vivió el gobierno de Zapatero sin tener que citarlo:

Es la crisis del capitalismo financiero, de la desregulación a ultranza, del imperio de los mercados. Pues bien, esas son las cosas que debemos cambiar. Cuidado, compañeros, no vaya a ser que pendientes de reformar lo nuestro nos olvidemos que quienes han fracasado son ellos“.

 

Como vemos, el enfrentamiento por la Secretaría General se juega en torno a estos tres puntos, como si de una partida de cartas se tratara en la que dependiendo del momento el valor de los naipes varía (según la ocasión, el elemento ruptura es más fuerte que el de masculino, en otras al revés, etc). Es un juego poco complicado, ya que al no haber teorizaciones sobre el futuro de la socialdemocracia (como sí hemos podido ver en las primarias francesas), existen bastantes elementos compartidos: no hay dudas respecto al concepto de soberanía (ambos coinciden en la necesidad de ceder soberanía a Europa), ni en la forma de tratar las crecientes críticas a las instituciones (defensa total a los partidos políticos y a la democracia representativa con reformas discretas), ni mucho menos en las medidas económicas. Es decir, se han limitado las cartas a su expresión más básica. Está por ver si la nueva Secretaría General democratiza el partido, eliminando elitismo y burocratización: porque son las bases  las únicas que pueden salvar al PSOE de una larga travesía ideológica.

2012 (I)

Con el triunfo de la globalización como forma de entender el mundo, las viejas ideologías izquierda-derecha dejaron de diferenciarse en sus políticas económicas  por una finalidad común, la de enriquecer sus respectivos estados en un juego de competición mundial cuyo desenlace ha puesto en evidencia la pérdida de valores ideológicos de una y otra: las izquierdas retrasan la edad de jubilación y legislan en general en contra de los trabajadores, las derechas por su parte suben los impuestos… Es decir, unos hacen lo que en teoría hubiesen hecho los otros y viceversa, en una espiral de desconcierto e improvisación que no existiría si la soberanía económica nacional no hubiese sido cedida a instituciones superiores en aras del enriquecimiento señalado. Así pues, las viejas izquierdas y derechas ya forman un único bloque: el de los capitalistas. En este panorama desolador, cobran protagonismo aquellos que sí mantienen la pureza de sus principios: los políticos de extrema derecha crecen en popularidad y representatividad en la mayoría de países europeos, aprovechando la crisis de identidad que sufren el resto de partidos políticos capitalistas. El País se hacía eco hace pocos días de las posibilidades de Marine Le Pen de pasar a segunda vuelta en las elecciones presidenciales francesas,  señalando los tres aspectos clave de la receta del Frente Nacional: xenofobia, proteccionismo y regreso a su antigua moneda. Y  exceptuando la xenofobia, que sí es característica inmutable de la extrema derecha, los otros dos aspectos resaltados no deberían ser de su exclusividad en el futuro más inmediato. El escenario ideológico del s.XXI aun no se ha terminado de dibujar: miembros de las antiguas izquierdas aun tienen tiempo de abandonar el grupo de los capitalistas y unirse a las nuevas izquierdas que están formándose en la calle. El proteccionismo y si no hay más remedio el regreso a la moneda nacional, pueden ser  banderas ideológicas si con ellas se hacen frente a los otros dos grandes bandos: a los capitalistas, que apuestan por un gobierno global en el que la soberanía popular y económica de una nación no existe, y a la extrema derecha, cuyas aspiraciones tienen más que ver con el nacionalismo que con la defensa contra la dictadura capitalista. Capitalismo, nueva izquierda y extrema derecha,  los tres grandes bloques que protagonizarán el punto de inflexión político de la próxima década, deberán devolvernos el enfrentamiento  ideológico natural que construye la historia, y que con tanto esfuerzo han intentado suplantar algunos con un artificio de muerte en vida que está presente en los parlamentos, en los sindicatos, en las oficinas de trabajo, en los medios de comunicación, en todas las formas de organización social: el consenso.